viernes, 3 de agosto de 2018

Cuidado y limpieza de las joyas



Si en el post anterior comentamos cómo cuidar nuestro reloj, hoy nos vamos a centrar en el cuidado de las joyas.

Todos tenemos joyas que, por el paso del tiempo o el desuso, están sucias o han adquirido un color que no corresponde al original. Esto no tiene por qué ser ningún problema si sabemos cómo limpiarlas y cómo evitar que sufran daños innecesarios. Desde Ambrosio Pérez Joyeros os ofrecemos unos pequeños trucos para que siempre luzcan como nuevas:

Lo que NUNCA debemos hacer:
  • No llevar nunca joyas durante ejercicios físicos: tareas domésticas, deporte...
  • Evitar exponer las joyas a productos de limpieza.
  • No exponer nunca las joyas al cloro, es un elemento que provoca mucho deterioro.

Lo que DEBEMOS hacer:
  • Seguir las instrucciones de la etiqueta o estuche antes de realizar cualquier tipo de limpieza.
  • El maquillaje, los perfumes y las cremas no deben utilizarse una vez llevemos puestas nuestras joyas.
  • Siempre que nos las quitemos es recomendable limpiarlas, pasando un paño suave para eliminar la suciedad que se haya podido acumular durante su uso.
  • Guardar las joyas en una caja con forro de tela, en su caja de origen o en un joyero con departamentos separados, para evitar así que el contacto entre ellas pueda rayarlas.
  • Usar únicamente un cepillo suave para eliminar suciedad o partículas. Los cepillos con cerdas más duras pueden deteriorar la joya.
  • Las joyas con suciedad excesiva deberían recibir una limpieza profesional.

Limpieza Oro
Para la limpieza del oro podemos encontrar varias alternativas, entre ellas destacamos las siguientes, por utilizar elementos cotidianos y que podemos encontrar en nuestro hogar:
Con detergente suave: Llenamos un recipiente pequeño con agua caliente y añadimos unas gotas de detergente suave. Lo recomendable es tener la pieza en remojo durante 15 minutos. Tras esto, frotamos la pieza con un cepillo de cerdas suaves, la aclaramos con agua limpia y la secamos con un paño suave.

Otra opción para limpiar oro, es hacerlo con amoniaco, aunque es recomendable utilizarlo solo cuando la pieza esté muy sucia y no de manera habitual.

El proceso de limpieza es muy sencillo, se añaden unas gotas de amoniaco a un litro de agua caliente (podemos añadir también un chorro de detergente líquido suave) y dejamos la pieza en remojo durante unos minutos. Tras esto, enjuagamos la pieza con agua limpia y la secamos con un paño suave.
También se pueden limpiar las joyas de oro con bicarbonato y jabón, pasta de dientes... entre otras. En el caso del oro blanco, también podemos utilizar limón.


Limpieza Plata
En cuanto a las joyas de plata, o cualquier objeto de este material, la limpieza es también muy sencilla. Existen varias formas de hacerlo, entre las más difundidas están el uso de pasta de dientes (mezclada con agua), papel de aluminio y sal, o de pastillas antiácido o detergente (para piezas más sucias).

Las piezas con gemas de colores no deben ser expuestas a ningún agente químico o disolvente, ya que se pueden deteriorar. Si las limpiamos nosotros, lo aconsejable es limpiar las piedras o gemas con un paño mojado con una mezcla de agua y jabón suave.

Por último, para limpiar perlas, lo mejor es utilizar una mezcla de agua con jabón, limpiar las perlas con un paño humedecido en la mezcla, aclararlas con agua limpia y secarlas con un paño suave.

En ocasiones, es recomendable que la limpieza sea realizada por profesionales, sobre todo en las joyas que portan piedras preciosas o gemas, ya que una mala limpieza podría provocar su desprendimiento o causar daños si utilizamos productos muy fuertes.


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