viernes, 1 de junio de 2018

El Origen de las pulseras



El origen histórico de las pulseras es parecido al de los anillos y prácticamente paralelo a la historia de la civilización, ya que se han encontrado algunas piezas en las sepulturas prehistóricas de la Edad de Bronce de formas sencillas, espirales y circulares.

Al igual que los anillos, suelen ser un signo de pertenencia a un determinado estatus, también una representación religiosa, además del poder y protección que simbolizaban algunos metales y piedras preciosas.

El Antiguo Egipto, nos ha dejado muestras del uso de estas piezas en sus relieves, además de las encontradas en algunas momias. De forma cilíndrica, adornadas con piedras preciosas y símbolos de su escritura jeroglífica.


En la civilización fenicia, aparecen pulseras abiertas cuyos extremos estaban decorados con cabezas de animales.

En la época de los imperios griego y romano, empiezan a usarlas los soldados como forma de protección de las muñecas y antebrazos, solían ser de cuero y también de metales preciosos, dependiendo de la fortuna del portador. Poco a poco fueron introduciéndose como complementos para las mujeres, de un tamaño más pequeño, ya que su misión no era defensiva, con formas espirales, circulares o imitando la forma de las serpientes y decoradas con joyas y medallas.


Las pulsera y brazaletes que se conservan del Imperio bizantino, estaban adornadas con mosaicos, muy propias del su estilo artístico.

Durante la Edad Media no debían ser muy habituales, ya que no hay demasiados vestigios de su uso, hasta volver a aparecer a partir del S. XV.

Su uso se fue extendiendo hasta la época actual, elaboradas con distintos materiales, formas y adornos, adaptándose a las modas y estilos. Un complemento muy usado en la actualidad, tanto por hombres como por mujeres.


Como dato curioso, os contaremos el origen del nombre de las llamadas pulseras de tenis, piezas sencillas, que también se conocen como de diamantes en línea. Su nombre no quiere indicar que se utilizasen para jugar al tenis, sino que está relacionado con la tenista Chris Evert, que, durante un partido del Abierto de los Estados Unidos, al darse cuenta de que había perdido su pulsera de diamante, paró el partido hasta que apareció. Desde ese día las pulseras en línea reciben ese nombre.


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