viernes, 16 de febrero de 2018

El Origen de la pedida de mano



La pedida de mano puede parecer una tradición obsoleta en la actualidad, pero lo cierto es que sigue celebrando, aunque ha evolucionado a lo largo de los años.

Antes, cuando un hombre deseaba contraer matrimonio, tenía que pasar necesariamente por el trámite de solicitar el consentimiento al padre o tutor de la dama en cuestión, la mujer en este trámite no tenía ni voz ni voto. Ha ocurrido así durante siglos y en todo tipo de culturas y religiones.

Los primeros datos de esta tradición los encontramos en el Derecho Romano y aunque en esa época los derechos de las mujeres eran muy amplios, el padre tenía el poder judicial sobre ella bajo una norma conocida como “manus”, un término latino que significa “mano”. El novio hacia la petición y si ésta era aprobada por el progenitor, el acuerdo quedaba cerrado y el novio obtenía la potestad sobre su prometida.

La fiesta para celebrar el acuerdo se llamaba “esponsales” que deriva del latín “sponsus”, “persona que contrae un compromiso”, del que viene también el término esposa. La pedida de mano tenía un determinado protocolo. Los padres del novio acudían a la casa de la futura esposa para hablar de la celebración y el pago del enlace, que entonces correspondía a los padres de la novia.

El evento podía organizarse en torno a una comida o merienda que servía para que las familias se fueran conociendo e ir tratando distintos aspectos de la boda. En estas celebraciones sólo participaba la familia más directa, padres y hermanos.

Actualmente es una celebración familiar. Cuando los novios ya se han comprometido, plantean una cena con ambas familias para celebrar el compromiso. La tradición es que sea organizada por los padres de la novia.

En esta reunión, la pareja intercambia sus regalos. El regalo para la novia suele ser un anillo, lo más tradicional es un diamante, pero también puede ser una joya familiar. Para el novio, el regalo más habitual suele ser un reloj u otro tipo de complemento, como unos gemelos o un alfiler de corbata.
Como veis, esta tradición se ha ido reinterpretando y ha evolucionado conforme a los nuevos tiempos, lo que no ha cambiado es el intercambio de regalos.

En Ambrosio Pérez Joyeros, disponemos de una maravillosa selección de regalos de compromiso, exclusivos para tu pedida de mano.

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