jueves, 28 de septiembre de 2017

Diamantes con nombre propio II


Este post es la continuación de la entrada anterior sobre diamantes excepcionales con nombre propio y famosos por sus secretas leyendas.

No nos podíamos quedar sólo con una pequeña selección y hoy os presentamos la segunda parte dedicada a la gema cuyo nombre proviene del griego “adámas” y significa invencible o inalterable.

Diamante Koh-i-noor
Fue hallado en el siglo XIV en la mina Kollur y su nombre significa “Montaña de luz” en persa. Un gran diamante cuya posesión representaba el poder de un imperio. Ha pertenecido a príncipes mongoles, guerreros iraníes o gobernantes afganos. Hoy en día forma parte de las joyas de la Corona de Inglaterra. Se le atribuye una maldición que proviene de un antiguo texto hindú:
“Quien posea este diamante dominará el mundo, pero también conocerá todas sus desgracias. Solo Dios o una mujer pueden llevarlo con toda impunidad”.


Koh-i-noor
Se descubrió en Botswana hace más de 2.500 millones de años. Se trata de uno de los diamantes más grandes jamás encontrados, una piedra de 1.109 quilates, cuyo tamaño en bruto es como una pelota de tenis, aunque el récord lo sigue ostentado el Cullinan. Su naturalidad transmite una frescura que lo convierte en una pieza de extraordinaria belleza y de un valor incalculable.  


Diamante Orlov
Fue a finales del siglo XVIII cuando se halló esta piedra preciosa en el sur de la India. Según la leyenda fue robado de uno de los ojos del dios Brahma, pasó por innumerables manos hasta que lo compró el conde Gregory Orlov, que enamorado de la emperatriz Catalina de Rusia, se lo regaló el día de su cumpleaños. Se trata de una pieza singular, debido a su ligera tonalidad azul-verdosa. Su tallado recuerda a una rosa, por lo que conserva el estilo tradicional hindú. Hoy en día forma parte de la colección de diamantes del Kremlin.


Estrella Rosa
Se trata del mayor diamante rosa del mundo. Fue hallado en una mina de África en el año 1999. Esta joya se ha convertido en el diamante más caro de la historia vendido en una subasta, que tuvo lugar en Hong Kong, superando los US$70 millones de dólares; así se posicionó como la piedra preciosa más valorada del planeta, que hasta ahora ostentaba el Oppenheimer Azul.


Oppenheimer Azul
Este diamante de 14,62 quilates fue propiedad de Sir Phillip Oppenheimer quien controlaba el Diamond Syndicate en Londres. Teniendo a su disposición todo tipo de piedras, escogió este diamante azul que sería bautizado con su nombre. Solamente el 0.1% de los diamantes son azules y de éstos, únicamente el 1% cuentan con la denominación Fancy Vivid, escala que califica los diamantes por su especial color.


Hortensia
Con un peso de 20 quilates, esta piedra preciosa debe su nombre a Hortense de Beauhaurnais, Reina de Holanda. Este diamante de origen indio fue adquirido por Luis XIV de Francia a principios del siglo XVIII. Desde entonces forma parte de las joyas de la Corona Francesa. Actualmente pude encontrarse en la colección del Museo Louvre de Paris.



El color, la talla, la pureza y los quilates definen estas increíbles maravillas, repletas de magia y atractivo. De las que aún podríamos seguir hablando.

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