viernes, 28 de julio de 2017

Origen de los pendientes


¿Cuándo y por qué nace una costumbre? La verdad es que no es fácil saber a ciencia cierta el inicio de algo. Hoy os presentamos las diferentes teorías sobre el origen de los pendientes.


Ya en las tumbas sumerias de Ur (actual Iraq) se han encontrado modelos de pendientes, hacia el año 2.500 a.C. Se dice que nació como una necesidad de protección y supervivencia. Estos pueblos necesitaban algo superior y divino a lo que agarrarse para protegerse de cualquier mal. Los pendientes se convirtieron en ese símbolo de protección divina. Llevarlos significaba alejar enfermedades y cualquier tipo de mal. Para el diseño de estos pendientes se empleaban temas muy variados, como piedras, plantas, dioses o animales y eran usados por ambos sexos. 



Por otro lado, hay teorías que señalan el origen de los pendientes en el Antiguo Egipto. Se cree que su objetivo era mostrar la religión o la identidad política del usuario. Con este accesorio, las primeras dinastías decidieron manifestar su estatus social. El material empleado era plata y oro. En estos metales se fijaban piedras preciosas como el jaspe o la amatista. Estos adornos de oro representaban la riqueza de quien los poseía.



También se atribuye el inicio al apogeo de las grandes aventuras por el mar. Los navegantes descubrieron casi todos los lugares del mundo con sus embarcaciones gracias al comercio entre países. Sin embargo, muchos de estos viajes conllevaban dificultades, como el Cabo de Hornos o el Cabo de Buena Esperanza. Tormentas y una espesa bruma convertían aquellos lugares en un infierno. Por ello, conseguir cruzarlo con vida se convertía en un signo de suerte y maestría. Para que quedara constancia de esta hazaña, marineros, comerciantes, piratas y corsarios se colgaban en una de sus orejas un aro. Se extendió con rapidez como símbolo de valentía. 


No fue hasta la Edad Media cuando los pendientes pasaron a ser de uso exclusivo para las mujeres. Eran llamativos y lujosos, y con ellos demostraban la clase a la que pertenecían, e incluso, el interés de la mujer.

A lo largo de la historia, los pendientes han ido cobrando un significado distinto. Y en el siglo XX se convirtieron en un complemento imprescindible, reinventando la estética y marcando tendencia con infinidad de colores, materiales, formas, tamaños y motivos.



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