viernes, 20 de enero de 2017

Grandes relojes del Mundo (I)

Hay grandes relojes que se convierten en monumentos visitados por millones de turistas. Construidos en su momento para marcar la hora a los habitantes de las ciudades, han pasado a ser verdaderos reclamos turísticos. Auténticas obras de ingeniería, que a pesar del paso de los años  siguen funcionando sin retraso.

Hemos querido recorrer un poco el mundo para enumerar los 8 relojes más emblemáticos, aunque por supuesto hay muchos más.

Reloj de la catedral de Estrasburgo, Francia: reloj astronómico que data del S.XVI, tercer reloj de esta ciudad y construido a partir del segundo que dejó funcionar en el S.XIX. Este reloj determina las fiestas móviles del año siguiente. Podemos considerar este mecanismo como un calendario perpetuo.


Reloj de la Puerta del SolMadrid: fue construido y donado a la ciudad de Madrid por José Rodríguez Losada, un militar que huyó de España por sus ideas liberales y se estableció en Londres, donde se convirtió en uno de los mejores relojeros del siglo XIX. Tradicionalmente en Nochevieja se acude a la Plaza a tomar doce uvas mientras suenan las últimas doce campanadas del año. Este año ha celebrado sus 150 años de vida.


Reloj de la Torre Spàsskaya, Moscú: Este es considerado el símbolo del Kremlin. La noche del 31 de diciembre, al son de sus campanadas dan encuentro los rusos el año nuevo. El reloj ocupa tres pisos y consta de tres órganos mecánicos separados. El  mecanismo se compone de diez campanas para hacer sonar los cuartos y una que toca las horas.


Carillón de MarienPlatz, Munich: es el quinto más grande de Europa y se encuentra en lo alto de la torre del nuevo Rathaus, el curiosamente apodado nuevo Ayuntamiento, a pesar de albergarse en uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Lo conforman 43 campanas y figuras mecánicas, que recrean escenas históricas de la ciudad que se activa a diario a las 11, 12 y 17 horas, ofreciendo diversas melodías.


Reloj de Dubrovnik: reloj veneciano de una sola aguja que marca las horas. Una bola indica las fases lunares y el reloj que marca las horas en números romanos y los minutos en números arábigos. La campana fue construida en 1506 y sigue sonando a cada hora con impecable precisión, a pesar de las guerras, terremotos y bombardeos. Como curiosidad, cabe señalar,  que el reloj cuenta con dos gatos de bronce con forma de soldado que da las campanadas. 


Reloj de Wellsm: el reloj medieval es el segundo más antiguo de Europa, en funcionamiento. Sobre un fondo de estrellas, el sol se mueve en un círculo, y se indica la hora usando el dial analógico de 24 horas, que está marcado con números romanos del I al XII. El mediodía está en la parte superior de la esfera que refleja la posición del sol en el cielo en este momento. En las esquinas, cuatro ángeles que sostienen los cuatro puntos cardinales.


Reloj de Olomouc: el reloj astronómico de Olomouc data del año 1420, aunque prácticamente ha sufrido una remodelación cada siglo. Su marco arquitectónico está formado de un nicho con arco apuntado, que alcanza la altura de 14 metros. El reloj adquirió su forma actual en los años 50 del siglo XX, acorde a la estética oficial del realismo social del momento. La decoración del reloj en forma de mosaico, representa los trabajos típicos en los diferentes meses del año.


Reloj de Jen Olsen o Verdensur: es un avanzado reloj astronómico expuesto en el Ayto. de Copenhague. Consta de 12 movimientos que en conjunto tienen más de 14.000 piezas. El reloj es mecánico y debe darse cuerda una vez a la semana. Se exponen también las esferas lunares y elipses solares, las posiciones de los cuerpos estelares, y un calendario perpetuo, además de la hora. El engranaje más rápido se completa cada diez segundos y el más lento cada 25.753 años.



No nos olvidamos de otros muy famosos como el reloj de la torre del Big Ben, Mecca Royal Clock Tower Hotel, Reloj del Centro Comercial Cevahir, Reloj digital Noria de Yokohama, Reloj de la estación de Aarau en Suiza, Reloj de la Plaza San Marcos en Venecia, reloj de Munster, y tantos como ciudades hay en el mundo, de los que hablaremos otro día.

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