jueves, 13 de octubre de 2016

Las 4 C de los diamantes


Los diamantes siempre han sido uno de los minerales más preciados del mundo, ya en la Antigua Grecia, los griegos los denominaban “adamas” que significa indomable, invencible. No se equivocaban, ya que una de las principales características de esta gema es su dureza.

A la hora de conocer el valor real de un diamante, los expertos aconsejan fijarse en las conocidas 4 C por su nombre en inglés (Colour, Cut, Clarity y Carat).  Vamos a conocer un poco más cada una de estas características:

Color (colour): En realidad la ausencia de color es lo más valorado entre los distintos tipos de diamantes, cuanto menos color, más valor. La G.I.A (Instituto gemológico de América) ha establecido una escala de color para clasificar estos minerales. Esta escala esta graduada con letras desde la D hasta la Z, definiendo la primera los mas incoloros y por tanto los más preciados.
Se debe tener en cuenta que, existen diamantes de color, denominados diamantes fantasía (fancy color). Estas piedras son extremadamente raras en la naturaleza, por lo que su valor se multiplica de forma considerable. Por su escasez, muchos son obtenidos aplicando tratamientos especiales a los diamantes incoloros y para poder diferenciarlos, hay que recurrir a un laboratorio gemológico especializado.


Pendientes de Cartier, con diamantes blancos y amarillos

Talla (Cut): Se refiere a los ángulos y a las proporciones de un diamante. Para medir la talla, se utilizan aparatos digitales a través de los cuales se obtiene la altura de la corona, la profundidad de la culata, el diámetro y el espesor. No hay que confundir la talla, con la forma que tienen los diamantes, ya que en realidad hace referencia a como refleja la luz una vez cortado el diamante.
El diamante tendrá una brillantez óptima cuando ha sido perfectamente tallado, sin ser demasiado aplanado o grueso, porque en estos últimos casos la luz no se verá reflejada de modo óptimo y la calidad del diamante disminuirá.


Anillo de la colección Zero de Bulgari


Pureza (Clarity): El diamante se forma en el interior de la tierra, sometido a unas temperaturas muy elevadas y a una gran presión, lo que propicia la aparición de impurezas o inclusiones en la gema. Estas imperfecciones de la naturaleza ayudan a detectar si un diamante es sintético o natural, pero deben ser imperceptibles a simple vista, para que el diamante tenga más valor. El GIA estableció una escala de pureza  con 6 categorías, según sus inclusiones.

Peso (Carat): El quilate es la unidad de medida del peso de un diamante y lo que define principalmente su precio final. Aunque dos diamantes del mismo peso pueden variar mucho su precio, debido a la influencia de los otros tres factores. Un quilate equivale a 200 miligramos.


Anillo de platino y diamante de Cartier

En Ambrosio Pérez Joyeros somos especialistas en joyería y relojería y estaremos encantados en asesorarte y ayudarte a elegir el diamante que buscas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario