viernes, 20 de mayo de 2016

Los colores del oro


El oro es el metal precioso más empleado en joyería y aunque hay multitud de gustos, es seguramente el metal más apreciado a lo largo de la historia. Es un metal blando y muy maleable, ideal para diseñar y muy brillante que le da un toque visual espectacular. Solo es sensible al cloro.
Las propiedades del oro no se pierden al intentar lograr otros colores, simplemente se añaden otros elementos para conseguir el tono deseado.
Aunque existe variedad de colores, las más valoradas en la joyería son el amarillo, el rosa y especialmente el blanco.

Oro amarillo:
El color más habitual y seguramente el más valorado junto al blanco. Es el menos reactivo, el que menos se oxida y el color que se consigue de la forma más natural.

Pendientes de oro amarillo de DoDo


Oro blanco:
Se mezcla el oro con al menos un metal blanco, normalmente entre níquel, manganeso o paladio (el más frecuente) que son los más baratos y se descarta el platino por que es más caro. Se necesita una gran cantidad de oro para conseguir el color blanquecino característico, por ejemplo con el níquel la formulación consiste en 90% oro y 10% níquel. Con el paladio se mezclan 750g de oro fino, de 100g a 160g de paladio y el resto es plata fina para equilibrar la mezcla.



Anillo de oro blanco  Zero de Bulgari


Rosa y rojo:
El oro rosa es una aleación de oro y cobre muy utilizada, desde la antigüedad, en la joyería. A esta mezcla se le denominaba oro ruso durante el siglo XIX y XX, pero se perdió la denominación. La aleación más común para lograr oro rosa es 75% de oro y 25% de cobre. Para conseguir un color rojizo, la formulación consiste en mezclar 50% de oro y 50% de cobre; el oro rojo existe cuando la cantidad de oro es baja, no existe oro rojo de 18 quilates. En la antigüedad en muchos pueblos pensaban que el oro era rojo porque no controlaban las impurezas del proceso de fundición y habitualmente se volvía rojo.

Pendientes de oro rosa Bahía de Pomellato

Oro Gris:
Se logra añadiendo plata, manganeso o níquel y cobre en unas proporciones calculadas según el oro del que se disponga. En 1000g de oro gris hay 750g de oro fino y alrededor de 150g de níquel. El resto es de cobre.

Oro negro:
Uno de los más llamativos y sorprendentes visualmente. Se consigue con la galvanoplastia, usando rodio negro o rutenio negro (más oscuro) para modificar el oro.



Oro verde:
La aleación se logra al usar oro y plata. La plata produce que el color amarillo parezca verdoso. 18 quilates de oro verde sería una formulación de 75% de oro y 25% de plata, sin ningún elemento más. En la antigüedad se conocía esta aleación con la denominación de “electro”.

Oro de color púrpura y azul:
Se consigue al mezclar oro y aluminio rico en oro o aluminio intermetálico. Esta aleación es más frágil porque al ser intermetálico casi no es maleable y un golpe intenso puede provocar daños y grietas fácilmente. En una aleación para conseguir 1000g de oro azul hay 750g de oro fino y 250g de hierro.




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